lunes, mayo 1

Un demonio soñando



La vi durante los últimos dos años de su vida y la conocí como se conocen a los personajes de una historia o película, donde se pueden recorrer años de historia en días o minutos pero se sabe que en algún momento, ese protagonista puede desaparecer porque su final ya fue predestinado por un guión.
Existe un guión escrito desde antes, desde quien sabe cuando. Y una de mis mas grandes dudas radica en averiguar quién está detrás de él, moviendo los hilos como si fuera algo divertido pues, no lo es.
Llegó ese temido momento y una gran escena se aproxima. Se puede percibir en el aire como cuando se ve en los ojos de otra persona que una secuencia horripilante está por darse o palabras horribles están por pronunciarse, desde los albores del alma, con dolor o sentimientos que provienen de heridas que desangran lentamente. 
La noticia llega: su cuerpo está poseído por la enfermedad. 
Se caen las ilusiones y las añoranzas porque no se trata ya de tomar un rumbo u otro, simplemente se queda a merced de la ciencia, el propio cuerpo y para quienes así lo creen, la misericordia de dios. 

Nuestro mayor deseo como especie es trascender y ser inmortales, de otra manera no sería tan tabú o pesado hablar o tratar la muerte como lo es, como parte de nuestro ciclo de vida. 
Estamos biológicamente preparados para dar vida, para competir con la misma especie y para comprender nuestra existencia a través de los hallazgos y los avances o los logros al destruir el "esto no es posible". 
Estamos pasando por esta vida constantemente entre sueños, esperanzas y deseos frustrados pero al mismo tiempo, llenando nuestros instintos mas básicos y creyendo que la felicidad aún se podría alcanzar. Son días tras días tirados a la basura, sin pensar en lo maravilloso que es vivir sin ataduras sociales ya preestablecidas o los grilletes de "todo aquello en lo que deberías convertirte". 
Estamos mas tiempo esperando gustarle a otros mas que sentirnos a gusto con todo lo que somos, desde lo mas asqueroso e imperfecto hasta las virtudes o dones. Nada es aceptable y nada sirve. Tenemos que tener mas. ¿Mas de que?
Esta idea es la que alimenta de odio a mi corazón, sentir que quienes se van nunca alcanzaron lo que esperaban o querían. Mas aún cuando un rayo cae y te parte la vida, acortando tus años y ni siquiera dándote la oportunidad de intentar sacudirte de todo lo que no te permite amarte y sentir la fantástica adrenalina de vivir.
No hablo de la adrenalina de los comerciales de internet o televisión, ni de la que las canciones de moda te describen como: ir a bailar hasta que se haga de día, ir en tu auto de miles de dólares, entrar en el vip, tener todo lo material que deberías tener, el cuerpo perfecto, las fotos en bolas y los comentarios de quienes te la quieren poner, la cantidad de amigos ficticios, la aceptación de los demás, perrear y apoyarla toda la noche. Hablo de todo aquello que pasa por tu cabeza, todos esos químicos que recorren tu cuerpo pidiendo a gritos un deseo, todos los sentimientos que tragaste con mucho esfuerzo junto con una espesa y amarga saliva. Todo lo que no fuiste no será, nunca mas.

Estoy segura de esto último porque lo vi pasar delante de mis ojos. La vi inerte y blanca, pálida y callada. La sentí fría al acariciar su frente. Todo aquello que quiso ser, no será nunca mas. 
Pensé eso durante un largo rato mientras la observaba y me agarraba fuerte de la baranda blanca, cilíndrica y helada del costado derecho de la camilla.
Sentía ganas de emitir un llanto desgarrado pero lo contuve; lloré como cuando uno queda atónito, perdiendo la noción del tiempo/espacio, en silencio y sin moverme. Enseguida me dio miedo despertarla o interrumpirla, no sabría especificar. El tubo fluorescente siguió intermitente durante toda la espera y fue testigo de como me desarmé en una de las sillas que estaba próxima, dejándome caer y rogando por una caricia o abrazo que me hicieran sentir un poco de calor porque estaba destemplada entre la cantidad de información que trataba de procesar pero no podía y la sensación de que volvía a casa después de perder una guerra.  

Algo sin explicación que vino desde nadie sabe donde, la tomó y no la dejó intentar. Solo le dejó once meses mas y con cuentagotas, impidiendo que sea quien siempre supo ser, bajando su barra de energía de a poco. Yo lo vi, como una nueva forma de tortura. Lo vi con impotencia, sin descanso, desde el otro lado y sin poder hacer nada para cambiar el futuro que como dije, ya estaba escrito. 
No hubo dios ni ciencia que se apiadaran de ninguna de nuestras lágrimas o las suyas, de su dolor o nuestra soledad. Por eso mi declaración de odio.

Lo comparo con la primera vez donde decidí entregarme a alguien y aposté todas las esperanzas puras que tuve, soñando con la perfección de una relación, sin dolor. Cuando todo terminó y supe con certeza que todo lo que conocía no existía, que la culpa no se va y que las oportunidades no se repiten, pude crecer y derribar fantasmas. 
Desde esta experiencia donde me quitaron una parte importante de mi vida y entorno, una voz, un aroma, un par de iris de colores extraños, risas, llantos y amor, todo moldeado por ella, entiendo que empieza una nueva lucha por crecer y romper los esquemas, quebrarse con dolor y cambiarse la piel. Comprender mientras sus cenizas pendulaban, planeando hasta caer al río que esto significa un marcado y afilado "nunca mas". Grabé con detalle la imagen de la urna sumergiéndose hasta cubrirse de agua por completo. Cuando se hundió con su nombre, con su memoria y la amargura de un ritual católico, supe que todo esto me grita "¡nunca mas!".

Mi vida será un paso temporal, una llama encendida, una declaración de amor y odio constante, donde nadie regirá mis emociones ni pensamientos. Seré lo que quiera ser, haré lo que me llene de forma genuina y sin esperar. La lucha recién comienza y aunque el cuervo negro nunca se aleje de mi hombro, bajo su sombra sabré comprender que esta soledad y este frío sirven de consuelo y combustible. Mi fuerza nace de lo oscuro y de sus ojos al cerrarse. Mi vida no cabrá en un cajón.



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Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!



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Adiós.


martes, marzo 14

Inferno (parte 1)



Y mis pies en el aire.



Hay una ecuación infalible que determina cuales serán los recuerdos que quedarán depositados en los cuartos condecorados de la memoria. Si asociamos una emoción a una persona, canción, cosa o momento, entonces el recuerdo quedará directamente plasmado.
Una vez comprobado esto, me comprometí a vincular mis emociones con todo aquello que vale la pena rememorar ya sea en un día de lluvia y frío o en un lindo paisaje, observando el vaivén del mar o en el banco de una plaza ordinaria de ciudad. De esta forma, cada vez que sienta que la melancolía se me arrima, voy a ser capaz de transformarla en un erizamiento de la piel y sentir que lo vivido valió la pena.

Atesorar se ha convertido en uno de mis verbos favoritos.

Cada ocasión en la que me detengo a hacer una recopilación de los últimos meses, puedo sonreír sintiendo quizás una sensación similar al sonrojo adolescente que parece irse de todos con el correr de los años. Menos de mi.
Con cierto recelo debo confesar que a veces parece que todo suena o sabe igual, como si cayera un castigo del cielo que me hace sentir una mas entre la multitud. Es entonces cuando me detengo y me arrodillo sobre mi deshonra.
¿Desde cuándo me he vuelto tan desagradecida? ¿Cómo poder ignorar que lo que ayer pareció mejor, fue ampliamente superado por el presente? Así mismo ocurrirá también con el futuro, el presente se verá migajas ante él. Donald Draper dice "el futuro es algo en lo que ni siquiera hemos pensado todavía".

Lo escucho hablar, veo sus labios moviéndose en cámara lenta. Y admito que no me cuesta situarme en el futuro y vislumbrar cuan fantásticamente libres nos vamos a sentir.
¿Aún mas que hoy?
Me resulta tan palpable, tangible y hasta posible llevar mi imaginación hasta ese punto elevado, etéreo y sublime al que llegamos cuando compartimos nuestra pasión por la libertad y la indiferencia al avance de las agujas del reloj. Es el sabor mas dulce que esta vida puede brindar: compartir la libertad con alguien libre.

Es por esto que decido dejar el porvenir librado al azar, trabajando para que la mano que nos toque sea la mejor que haya sido repartida jamás y pongo mi empeño en el presente para volcar mis emociones en cada instante que merezca un reconocimiento. Sellar fuerte las pisadas del aplastante pero magnífico vivir.
Si bien los días transcurren como ráfagas y se van muriendo en función de nuestro ritmo cardíaco, se fusionan además con otro factor fundamental que desgasta y erosiona con vehemencia. Lo exhaustivo también se relaciona estrechamente a lo emocional.
Marcar a fuego los recuerdos refiere una transparencia absoluta a cada instante. Es por eso que todo tiene un resabio de magia y reluce como nuevo. No es fácil relacionar cada palabra, cada acorde y tono, cada lugar, ciudad, calle, comida, color y brisa con una emoción diferente; no obstante lo cual, existe un ciclo que mantiene el curso de las cosas.

El amor que nos lanzamos en miradas mientras el sol ya cansado del atardecer nos golpea delicadamente, arde desde la noche en la que la escalera del edificio de la calle Libertad supo guardar nuestro secreto. Es este amor el mismo que nos empuja a tomar las decisiones mas impulsivas porque nos cuesta soportar la tardanza o la distancia.
Aquí comienza el tópico que realmente quiero abordar, es tiempo de contarle al mundo algo realmente alucinante.

No sólo los fin de semana largos tienen ese distintivo sabor a desgaste físico y emocional, sino también cada día. Existe algo genial aún no dicho. Esta locura que se desata cada vez que me percato de que hay un poco de espacio para brincar desde quien sabe donde, va en crescendo.
La alucinación de la que hablo corresponde a poder al fin encontrar y dominar el control absoluto sobre mi cuerpo. Al simultáneo, controlar el cuerpo de otra persona. Quedar a su merced y dejarlo subyugado por mi ansia exasperada de obtener mas, de dar mas.
Desde ese minuto en el que aparecemos desde cualquier lugar y nos encontramos, se huele en el aire esa paz absurda que antecede a la tempestad. Nos buscamos con miradas que le dicen al mundo a gritos que nos estamos midiendo y provocando. Tenemos este afán por hostigarnos hasta que el otro no pueda mas, jugando inconscientemente como abejas buscando néctar.
Disminuir lentamente la distancia que nos separa se vuelve altamente insoportable, como la resistencia que ofrecen los imanes entre sí. Sube por dentro un instinto animal que solo quiere verlo en el suelo, rogando. Pero no puedo y saberlo le dispara ideas de todo tipo.
Al encontrarnos, algo se quiebra. Algo enérgico, algún campo magnético. Nos abrazamos, me pega a él justo como un hombre debe hacerlo.  

Comenzando por su mano en mi cintura, arrimando todo mi cuerpo y animándolo a chocar contra el suyo. El impulso, la pulsión y como se agota el aire entre nosotros. Nuestras bocas yuxtapuestas y una tenue luz iluminando nuestro escorzo. Las siluetas dibujan nuevos seres oscuros en las paredes que se abrazan al mismo tiempo que nosotros. Giramos pausadamente como bailarines experimentados, reinventando el arte como forma novedosa de amor.
La misma tenue luz lo ilumina bien cuando me voy acercando a su cara, a su alma. Sostengo su cansado rostro entre mis manos, observo sus poros y espero...

Quisiera meter a presión por el fino pico de mi entendimiento este gigante enigma universal que son en efecto, su belleza y su pureza.
Mis diafragmas captando cuantos rayos puedan saboreando la amarga aflicción de que todo pudiera terminar en un instante, de forma inesperada. Absorbo su fragancia entre perfume y piel, degustando esencias explosivas que se esconden por detrás de sus armaduras. El vaivén del mar no llega a relajar tantas almas como nuestra energía que se expande hacia el universo y nos devuelve felicidad en este nuevo formato esotérico.
Descanso sobre su piel y nuestra piel se hace una. Es un campo de maíz que se balancea al ritmo de la brisa primaveral. Moviéndose de norte a sur, de este a oeste pasando por todos los ejes y ángulos, peinando el tacto, marcándolo.



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To be continued

martes, febrero 28

Todo sobre mi renuncia


[Siempre pongo enlaces en el texto y no sé si alguien se dio cuenta]



Cero romántico.
Nada poético.
Un toque feliz (sobre todo el final).
Algo gracioso (al menos para mi).
Memorable.

Esto arranca así.

Soy óptica y contactóloga. Simplificado: vendo anteojitos y le pongo lentes de contacto a la gente. De aumento a los chicatos, de color a las travestis (siempre divinas, por cierto).
Me gradué en una escuela técnica, en Capital Federal. Estudiaba de noche y trabajaba de día.
Terminé a los 18 años con todo completo esperando salir del establecimiento con un laburo casi de cajón pero no sucedió así.
Caso contrario, vagué por algún que otro call center y estudio jurídico. Pero un día, dejé ese "confort" del laburo part-time aceptando una oferta laboral para ejercer mi profesión, con todas las ilusiones sanas y hermosas. Me sentía algo realizada.
Vivía "sola" en una pensión, ocupando una habitación dentro de una casa de seis habitaciones. Las otras cinco chicas eran copadas. Tanto, que una de ellas es al día de hoy mi mejor amiga.

Empecé el nuevo trabajo con mucha pila, con mucha buena vibra y entusiasmo.
Todo esto, claro, se fue diluyendo a medida que pasaron los días y me di cuenta de que me estaban explotando un toque. Quizás me resultaba raro ganar mas en un estudio jurídico por hacer durante seis horas un laburo para el que no estaba calificada ya que no estudiaba ciencias económicas ni afines, que desempeñándome como óptica.
Se suponía que estaba avanzando pero no estaba tan segura: acá estaba diez horas de dorapa sin poder sentarme y de lunes a sábado.

- Pero yo estudié para esto! (pensaba) ¿Y mis privilegios por haber estudiado? ¿No hay? Ah listo, me re cagaron.

Me fui dando cuenta al pasar de los años que la vida no funciona de esa manera y que la meritocracia es sólo una falacia que le gusta creer a la gente de clase media aspiracional por herencia a la que todo le vino de arriba. En ecuaciones simples y matemáticamente hablando, la vida es injusta.

Estuve algo de tres, cuatro meses entre Barrio Norte y Martinez, adentro del shopping 12 horas y con los talones ya duros. Obvio que tenía que estar siempre con zapatos. Fuck that! Renuncié.

Tuve otro trabajo durante casi cinco años, de hecho, en este mayo se cumplía el quinto. Pero no llegué, no llegué. Renuncié también.
Y es curioso porque cuando pienso en los cambios de trabajo que tuve, se me viene Mo a la cabeza diciendo "siempre tuve la autoestima tan elevada que ningún señor que estuvo en mi vida me pudo voltear". Les pido cambiar "señor" por "laburo" (?). Nunca me despidieron, siempre me fui yo. Hasta ahora es un récord personal y quisiera que permanezca de esa manera. Veremos...

La cuestión y todo lo que me lleva a escribir sobre esto tiene que ver con el mal momento que pasé al renunciar en este último laburo porque además de que me negreaban, ante la ley negaron esto y negaron las tareas que hacía. Negaron todo y más. Lo negaron. Lo negaron mucho. Y también me dijeron muchas veces por escrito que mi acusación es maliciosa e inexacta. Creo, no estoy segura.
Cito: "Asimismo rechazo por improcedente, inexacta y maliciosa su comunicación identificada como ********* por improcedente, inexacta y maliciosa". ¿Será?

Hago mención a esto porque me resulta loco que una carta documento pueda estar tan mal redactada y ser tan redundante. ¿No las escribe un abogado? Qué se yo!

Y bueno, cuando llegó mi telegrama exigiendo el blanqueo y el sinceramiento (como le encanta decir a este gobierno gatuno) de mi situación laboral, fue un momento de mierda. Juro que quería irme corriendo. Pero por otro lado no.
No sé, creo que me sentí muy mal por hacer semejante reclamo. Aunque nunca pude entender cuál era el motivo de mi culpa.
Analizando en retrospectiva, pienso en la cantidad de veces que fui a trabajar volando de fiebre porque cuando estaba enferma siempre me puteaban si faltaba. O la cantidad de veces que almorcé a las cinco/seis de la tarde. Ni hablar de ir al médico y recibir un "anda en la hora de almuerzo!".
Pasaron algunas cosas mas también y sólo contaré algunas de las graciosas.
Tuve durante un año como compañero de laburo al hijo de los dueños. La puta madre, qué pibe tan inútil. Pocas veces vi a alguien tan vago, pocas. Y esto va para aquellos que dicen que todos los negros y peronistas son vagos. Yo encontré a uno macrista, rubio y de ojos celestes. O soy muy suertuda o estereotipar es una boludez (pensalo).
Quisiera poder decir que su mejor forma de cagarme el día era sólo ser vago pero no. Se creía muy genio no obstante lo cual, afanaba plata delante de todos para que lo veamos.
Pero saquemos eso. Tienen un hijo con problemas para identificar lo que es suyo, lo que no. Se confunde y demás (?).

¿Podría contar lo del poet? Podría...

Un día me re cagaron a pedos, mal. Pero mal, eh? Cuando te miran con odio y sentís que te van a echar en cualquier momento.
Limpié el baño, de onda. A los quince minutos la tenía a mi jefa revoleando la botella de poet de acá para allá, ofendida y hablándome en un tonito de mierda. Conversación:

- VALERIA! ¿Qué es esto?
- ¿Un poet?
- Este poet lo compré AYER!!!
- Es que limpie el baño porque estaba sucio (con tono Chiquititas, buena onda)
- NO PODES USAR TANTO POET!!!
- ...?
- DIECISIETE PESOS ME SALIÓ!!! Rebajalo con agua.

Al otro día trajo un limpiador marca "Genial" que le salió 15 pé. No hay remate.

Hay mas gajes del oficio que no vienen al caso y seguramente quienes me conozcan, sepan de cuales hablo. Los que no me conocen no se pierden de nada.

Volviendo al día del telegrama...
Lo primero que ocurrió fue miradas de odio, muchas. Y reproches de por qué en cinco años no pedí que me blanquearan (?). Inaudito.
Al otro día no quise salir de la cama pero lamentablemente debía ir a trabajar, muy a mi pesar. Pero todo se puso mucho peor!
Esta vez mi jefe arremetió contra mi llamándome cínica y prohibiéndome moverme del mostrador.

- Pero puedo ir al baño?
- Sí, sólo ir al baño.
- Comer puedo?
- Ya vamos a ver, ya te voy a ir diciendo...
- !!!

Lo primero que hice fue ir a hacerme un cafe con leche y terminarme los poquitos Honey Graham que me quedaban (como para no tirar nada).
Al rato también me senté para descansar. Recibí mas miradas de odio. Indiferencia y actitudes que tienen los nenes chiquitos como "no le hablemos".
Fue genial porque aproveché esas horas para pensar en mi viaje a la Patagonia y para identificarme con el americano que no lo dejan entrar al templo Shaolin y se hace amigo de una paloma (American Shaolin - 1991). 
Después me obligaron a irme a las cuatro horas de haber empezado la jornada laboral, alegando a que yo siempre laburé esa cantidad de tiempo. Ojalá! La cantidad de cosas que podría haber hecho laburando part-time, par favar!

¿Cómo sigue todo esto? Abogados, carta documento, bozal legal, perimetral y con de todo.

Ah y también ya tengo trabajo nuevo. Todo sigue iguaaaaaaaaaaaaaal, todo sigue igual de bien!

Voy a finalizar esta entradita verdulera como si fuera un pastor de iglesia evangélica.
Les animo a denunciar a sus explotadores y les invito a asistir a nuestras reuniones de denunciadores anónimos todos los sábados a partir de las 14:30 en la plaza de la estación de Quilmes.
Leamos cada día la palabra del Ministerio de Trabajo, cumplamos su propósito para nuestra vida.
Améns rea.

- Y usted recuerde a Mateo 21:17!
- Y dejándolos, salio de la ciudad a Betania y se posó allí.
- Seh! Piénselo.


No, no laburo los feriados. Chau!

martes, noviembre 8

The stab of stiletto



Como esas noches de película. Viento y humedad. Rocío. Las baldosas pegajosas entre papeles, polvo y agua. La pasta iba cuajando como si se tratara de un plato de autor, como si se cociera de a poco junto con el paso de las horas, con el paso de los autos y el smog.
Los tacos las golpeaban.

Fue una noche turbia. Mi memoria fue arrastrándose entre las espinas de los pescados muertos en la costa. Los esqueletos se escondían entre la arena pero luego, como aquellos dolores que asesinan al sistema nervioso central y desaparecen para volver a aparecer repentinamente, dibujaban su silueta entre los restos. La imagen me dañaba un poco pero pude soportar. Ese vaivén concentraba mis náuseas y mis mareos. Pero seguí caminando y no supe para qué.

Me volqué a la incomodidad, como para probarme algo a mí misma. Lo logré. Porque es patético no ser quien queres ser y dejarte llevar. Pero nada me descolocó, todo fue igual a lo anterior o igual a los demás. La dejadez. Todo aquello que es en vano, es sabor amargo.
Donde hubo magia y fuego, quedan cenizas o ecos. Y aunque nuestra raza se define por la melancolía, mejor permanecer anticlerical. El rechazo superlativo. Cuánta felicidad.
Cerré todo y me fui, chasqueando los dedos.

Las flores se me pegaron a la espalda y transpiraba, aturdida. Sosteniendo mi peso con mis débiles piernas. Observé a la gente que estaba sola, bailando, con sus ojos cerrados. Deseaba con tantas ganas poder divagar, sin saber donde podría estar, soñando con un mundo mejor. Los envidiaba con malicia, esperando que cayeran en la realidad desde donde los miraba. Planeaba en mi cabeza cómo decirles que no vuelvan mas, que se queden donde están, porque por acá las cosas no podrían repuntar jamás. Pero salí a la calle, esperando una sentencia. Ya había salido el sol.

El brillo era insoportable, como mis zapatos. Las ojeras casi que se cortaban sobre la piel y sentía que alguien me estiraba con hilos de oro la cara, como forzándome una sonrisa. Seguía dura, mirando como dos idiotas hablaban sobre nada. Miraba los colectivos, la gente en ellos, el sol asomándose por el puente y los ojos se me cerraban.
Cambié dignidad por diversión. Sentí las miradas comiéndome el orgullo, justo en mi nuca. Porque ahí estaba sola y desprotegida, extrañándolo. Juré nunca mas irme lejos de él. Nunca mas.
Detrás mío, las miradas y las risas. Cuánta vergüenza sentí por dejarlos ser testigos de mi proceso emocional. Arruinada totalmente, sin vos.

Dieciocho vasos de agua, veintiséis gotitas de amor y ocho horas después, el sol quemaba mi cabeza. Pero el azul del cielo bajó en forma de arcángel. Sentí que el frío se iba. La suciedad, el olor a tabaco quemado. Todo el desastre y sus chatarras, incineradas con alcohol y fuego.
Si supiera cuántos caminos recorrí hace unas horas.
Si supiera cuántos significados encontré al descubrir lo imprescindible.

Llegué, me bañé y me recosté. El jabón lava todo, menos las heridas y la sabiduría. Crecí, de nuevo.

El rechazo superlativo. Nunca mas.


The stab of stiletto on a silent night
Stalin smiles, Hitler laughs
Churchill claps Mao Tse-Tung on the back

I love the sound of you walking away.





lunes, octubre 24

Todo es diferente la segunda vez...



Los problemas con mama y papa se acabaron. Después de tantos dramas, la cosa en realidad tenía solución: procurar no ser todo lo que detesto y tratarlos como gente mayor que son, comprendiendo que tienen sus mañas y no van a cambiar a estas alturas. Pero yo sí puedo cambiar. Y lo hice!
Los problemas con los amigos también se acabaron. Se trataba de descartar a las personas que de pronto no son malas, ni malintencionadas, ni conchudas (ponele) pero simplemente no comparten tus conceptos sobre amistad. Desde que me alejé de algunas personas, aprendí a disfrutar y a ocuparme de la gente que sí valía la pena. No de aquella que te deja tirado por un chongo, habla mal a tus espaldas y piensa que te posee o aquellos con los que no podes contar cuando te pasan cosas buenas/malas, sólo podes salir a comer un combo de McDonalds. Y ya ni siquiera. 
Los problemas con los ex también finiquitaron. Era cuestión de dejar pasar tiempo. Y cuando el tiempo pasa, después de hacerte tantas preguntas al apoyar la cabeza en la almohada, de tratar de entender el por qué de tantos momentos buenos y malos, después de asumir las culpas... se trataba de dejar que el olvido haga su trabajo. Entonces uno aprende a ser indiferente a su pasado. Sí, aunque cuesta al comienzo. 
Quizás esta última cosa se asemeja a lo que me pasó últimamente. 
Resulta que me salió un tumor en el tobillo, entonces fui a dos o tres médicos, freakeándola por completo. Un poco sí y un poco no. Preguntandole a mi entorno qué opinaba, a los médicos. Resultó ser que todos me decían cosas diferentes. 
Para evitar estar detrás de esta preocupación mucho tiempo y cortarla por lo sano, como hice con mis relaciones cancerígenas, decidí hacerme una biopsia y analizar cuan malo o bueno era el panorama. 
La palabra biopsia me daba miedo. La escuchaba siempre en situaciones de mierda, cuando una tía que falleció se hacía de esas cosas cada dos por tres o cuando mi suegra que sí tiene cáncer, la mencionaba. Pero era mas preconcepto que otra cosa. Cuando fuí al centro ahí en Recoleta, fue todo re ameno. Me acosté en la camilla, algo enojada porque estaba con una camisa de seda que se me movía para todos lados, me pusieron una anestesia local y ví tijeras y bisturíes. Eso me hizo bajar la presión un poco (sí y cuando me sacan sangre me pasa lo mismo eh) pero al toque salí caminando con unas zapatillas plateadas tornasoladas por Las Heras y todo se sentía bien. Como todo apenas lo haces. 
Después las cosas se pusieron mas gedientas, porque la herida de la biopsia se infectó con alguna bacteria loca que andaba por ahí y me hizo parir todo el dolor junto. Dolió mucho, apenas podía apoyar el pie y estaba obligada a tener la pierna en alto para evitar que la sangre circule demasiado por la zona evitando la inflamación. En ese momento de aburrimiento total, almuerzos/meriendas/cenas en la cama y peleas con mis jefes por los certificados médicos y etcéteras, fue cuando decidí empezar Orange Is The New Black y cantarle a mi novio todo el tiempo "swirl-iirrrl". También experimenté un amorío platónico con una protagonista de la serie, pero al final descubrí que no era un amor platónico lésbico porque la mina me hace acordar a Pharrell Williams y por eso me gusta.
En fin, cuando la cuarta doctora me vio me comentó que las infecciones de piel tardan muchísimo en curar porque el proceso es sumamente lento.
Acá sigo esperando los resultados de la biopsia que posiblemente, los tenga esta semana que comienza. 
Pude con el pasar de los días al apreciar la evolución de mi tobillo, hacer una suerte de analogía entre esto y los cortes que le dí a mi ex-gente. Porque el proceso al instante no dolió y pude analizar cuan bueno o malo era el panorama. Eso sí, una vez tomada la decisión, se convirtió un dolor muy muy real, una falencia, un agujero en el corazón, un espacio vacío.
Siento que fueron infecciones lentas de curar y sin embargo, acá estoy deseando que tengan la mejor vida que exista pero lo mas lejos que puedan dentro de lo humanamente posible [insertar emoticón de sonrisa falsa].
Se han llevado un pedazo de mi, claro que si. Y quizás, estaré a veces vagando por sus memorias. Puede que si como puede que no.
Resulta que según leí y según gente que sabe sobre estas cosas, al dejar ir se libera el alma del otro. 

¿Será que también me habrán dejado ir? Me preguntaba...

Ahora ya no. Todos nos dejamos ir, eventualmente. A veces bloquear e ignorar son buenas soluciones en los tiempos modernos que corren. Si vamos a hacerlo a la old fashion way, también existe hablar como adultos y resolver los problemas sin necesidad de que eso sane las heridas ni nos junte nuevamente en risas. Parece que no, que en este mundo eso no cuenta para algunas personas. Mejor establecer prioridades como novios, señoras maduras y puteríos de adolescentes [?].

Todo eso ya no es para mi. 

Lo que me lleva al primer ítem en donde digo que pienso o percibo haber cambiado. Y si se dieran cuenta tal como lo estoy haciendo yo ahora, podrían ver que el proceso infeccioso estaba dentro de otro proceso infeccioso que a su vez estaban dentro del proceso infeccioso mayor: resolver desde el núcleo para ir hacia la periferia. Y durante, quererse y amarse mucho a uno mismo. Mucho!

I love myself. 


Think of all the roads
Think of all their crossings
Taking steps is easy
Standing still is hard
Remember all their faces
Remember all their voices
Everything is different
The second time around...






martes, abril 26

Hashtag - ni una menos



¡Portate bien!

Porque ya sabemos como es que se degeneran las mentes de las mujeres, desde pequeñas. Reprimiendo el descubrimiento de su sexualidad, avanzando sin límites sobre su visión particular sobre el mundo. Siendo que la mujer es un ser excepcional, no sólo por su veneno y su ávido sentido de competición, su capacidad de multitarea, el arte de manipular, seducir y enloquecer a quién se le ponga entre cejas sino también, por sus sentimientos y su fragilidad. Hay algo innegable: la mujer tiene una forma muy sensible de ver el mundo. Aún así, con tantas cualidades y herramientas para desarrollar su carácter, parece a veces que somos nuestras propias enemigas.
No quiero caer en el montón de cosas que he leído en los últimos meses (en el último año para ser exacta) y enumerar incansablemente todo lo que podemos hacer y de lo que nos privan. Que como nos vestimos, que como hablamos, que con quien nos acostamos...
Todo esto esta clarísimo desde hace centenares de años, desde antes de la democracia, desde antes.
Todo lo que concierne a la mujer es tabú y andamos por el mundo a sabiendas de esto.
Realmente no importa si la madre de él es mujer, si la prima de aquel es mujer o si la novia de aquel otro es mujer también. La posesión, el amor y el respeto van por tres vías distintas y resulta ser que la propiedad de los hombres es intocable en términos de ajenos. Claramente a sus madres, esposas, novias e hijas, van a tratarlas como quieran. Ahora, que no las toque otro flaco porque se arma...
Vamos a ir separando los tantos a medida que vayamos avanzando sobre este tema que de repente parece una falacia superficial y hasta una pose pero de a otros momentos se pone turbio, inhumano y traumático. Va desde un extremo al otro, sin freno. Porque quienes comulgan van de un extremo al otro.
Por empezar y no es poco decir, los hombres no son todos golpeadores, abusadores, violadores y retorcidos. Los hombres van por ahí, sin calcular tanto las cosas. Y de repente se chocan contra miles de otros hombres que, con la mas impune liviandad, andan torturando al sexo opuesto. Se los chocan y piensan "qué pelotudo este tipo" o "cómo lo cagaría a trompadas" (esto es verídico), porque hay muchos de ellos que se enojan tanto como nosotras con los actos de violencia de género. Generalizar es un grave error y no tenemos que caer en esa porque se caen todos los argumentos.
Ahora, haciendo hincapié en la violencia de género y en los que la perpetran, yo pregunto: ¿realmente estamos todos al tanto de la violencia diaria a las que las mujeres se enfrentan sólo por ser mujeres?

Puedo enumerar situaciones que he vivido en carne propia como para hablar desde la experiencia y no desde pertenecer a un grupo de personas que parece que ahora se avivó y sale a protestar.
Nunca fui una mujer (o niña, porque esto nos pasa desde que mas o menos menstruamos por primera vez) que llame la atención. No tengo un cuerpo despampanante y si tuviera algunas cualidades físicas, siempre tuve presente no andar en cualquier ámbito alardeando sobre ellas ni tampoco mostrarlas a cualquiera. Aclaro que no lo hice porque no es mi personalidad, no porque condene o crea que esta mal hacerlo. Admito que ver a una mina demasiado en bolas me pone incómoda, pero es cosa de ella, supongo. Y todo bien.
Siguiendo con mis anécdotas decía, siempre vistiera como me vistiera, tuve que soportar comentarios de gente que no conozco (por suerte) que no tenían nada que ver. Yo iba en jogging a comprar una lata de tomate perita en cubos y el viejo del barrio decía algún comentario guarro o subido de tono cuando menos. Sinceramente no puedo tomarlo como un halago porque, lejos de conseguir que yo me sienta orgullosa por calentarlo, conseguía mis náuseas y asco instantáneo. Entonces, es cuando me pongo a pensar... ¿qué quiere lograr? Si no está intentando halagarme, rendirme un homenaje, levantarme o seducirme, si no está intentando conocerme o enamorarse de mi, entonces ¿qué quiere?
No puedo pensar en otra cosa que no sea una mala intención, como de incomodar, de hacer sentir que su presencia pasó por ahí y casi a través mío por la vergüenza que me generó o incluso, por dejarme pensando en qué quiso decir si en realidad yo ni sé qué otro significado puede tener la palabra leche, excepto que es lo que viene en el sachet y tomo mirando (en ese momento) Sailor Moon o Garfield. Eso es violencia, acá y en cualquier parte del mundo.

Así y todo, los piropos bien dichos me parecen una genialidad y los agradezco cuando me sacan una sonrisa. No estoy en contra de ellos, para nada.

Hablemos de algo mas actual: el subte. Eventualmente me toca subirme al subte C, Retiro-Constitución. Y no es que esto sólo suceda en esta línea en particular, sino que pasa en el bondi o en el tren también.
Decime vos que estas leyendo si tener a tres, cuatro tipos delante tuyo a diez centímetros de la cara (por no haber espacio, ok) que te respiran encima, que te miran de arriba a abajo a ver cuan buena podes estar y que te clavan la mirada como esperando que se las devuelvas y que te apoyan si pueden, no es violencia. Decime qué pensas. Porque mas de una vez tuve que estar a los codazos, a los empujones o poniendo la cartera entre el tipo y yo para evitar que me toque.
No digo que sean todos violadores, pero que aprovechan eso seguro. Y me da asco eso, me da náuseas, me priva de andar como quiera.

Así, tan inverosímil como parezca y aunque algunos quieran minimizarlo, este es el tipo de violencia al que estamos expuestas solo por ser mujeres. Y hay mas...
Están aquellos que te obligan a tener sexo sin preservativo, aquellos que por comprarte un trago te obligan a que los chapes y que de paso, los toques para que notes "como los pones", están los que te agarran de la nuca y tiran para abajo, obligándote a que les practiques sexo oral. Están aquellos que si sos simpática, ya asumen que sos trola. Pero cuando no entregas, ¿cómo me dejas así? También sos una trola.
Están aquellos que por ser hombres y saber que cuentan con mas fuerza, traban la puerta de la casa y piensan que tienen el poder para mantenerte ahí. O para violarte, porque bueno, es tu culpa haber aceptado estar en su casa. Como es su casa, es su derecho para hacerte y re contra hacerte lo que ellos consideren. Es todo muy triste. Psicológicamente, nos hace mierda. La suciedad, el miedo, el pavor, las sesiones de terapia, los ataques de pánico que estos bestias pueden causar, nadie lo imagina. Parece que solo sucede en las películas.

Pero también están las minas. Créanme que estoy orgullosa de ser mujer y que intento comprender cada día mas a mi género, pero a veces me cuesta.
Hace unos días vi un video de una chica que se llama Mailén, que denuncia al cantante de una banda por violación y abuso sexual. Lo vi como pude, tensionando los dientes, mordiendo fuerte de manera inconsciente. Lloré cuando ella quebró en llanto y pude sentir casi con el mismo odio que ella lo que estaba pasando. Aclaro que no suelo llorar fácil, pero estas cosas me superan.
No puedo aseverar lo que esta mina cuenta en el video, no puedo condenar sin pruebas, no puedo esparcir una historia que no sé si es plausible. Pero puedo ponerme en su lugar y casi a ojos cerrados, por lógica, pararme a pensar: si hoy en el subte tuve que pegarle a un tipo para que deje de intentar apoyarme, rodeada de centenares de personas y nadie hace o dice nada, ¿cuanta mas impunidad tienen estos especímenes teniendo a una mujer a su merced, puertas adentro?
Es desgarrador, demasiado real como para dejarlo pasar.
Muy triste, al día siguiente, se lo mencioné a una compañera de laburo. Y esta fue la respuesta que recibí:

- Bueeeeeeno, yo a estas minas ya no les creo nada. Si son todas trolitas! Ellas se lo buscan - si es que de verdad pasó -, es así.

Obviamente uno no espera este tipo de respuestas porque siente que el último aliento de esperanza, se va por el tacho, lanzado a la nada. Pero sí, es así. Tenemos demasiada gente a favor de la violencia de género. Algunas porque no lo vivieron en carne propia, otras porque tienen variadas concepciones sobre lo que violencia refiere, otras porque les chupa un huevo y otras porque la practican. En cualquier caso, lo creo igual de grave.

Entonces, después de todo este debate que tuve en mi cabeza entre qué deberíamos hacer las mujeres, cómo se puede resolver, si alguien alguna vez hará algo por esto... me di cuenta de que no. No hay nada que hacer. Siempre la violencia será justificada. Porque vos te dejaste, porque son hombres y se manejan por instinto y bué, ¿qué le vamos a hacer? o porque es todo mentira, somos todas putas y listo.

Mi declaración es la siguiente:

Ante cualquier situación en la que me vi vulnerada y noté una mínima intención de que pretendan obligarme a algo, levanté la voz y me defendí.
No existe el sexo débil. Yo quiero que todas nos podamos parar y decir que no. Ya que nadie lo podría decir por nosotras por todo lo enumerado anteriormente.
El #niunamenos es un comienzo, pero se mezclan los tantos. A mi no me interesa poder levantar tubos en el gimnasio igual que lo hace un hombre, si después igual en el subte me la quieren poner. Comparto la equidad entre ambos sexos (o los que fueran), no la igualdad. No somos todos iguales. Eso pienso, es una falacia y esta mal enfocado.
Lo que mas quisiera es no escuchar mas mujeres llorar y traumadas por no poder poner un freno. No es nuestra culpa, pero podemos intentar evitarlo. No hay que callarse nada ni dejarlo pasar.
No pienso que devolver violencia con la misma moneda sea la solución, pero mientras no hayan leyes claras o un cambio en el pensamiento de toda la sociedad mundial, no nos queda mas que hacernos valer por nosotras mismas.
Eso en parte, comenzaría si fuésemos un género mas unido. A veces parece tan lejano...

La fuerza esta. Y sale en los momentos mas extremos. No hay que callar. No hay que permitir. No hay que dejarlo pasar. No hay que acobardarse. No hay que tenerles miedo. No hay que temer en cómo nos verán los demás, que si loca, indispuesta o la concha de tu hermana. Somos antes que nada, seres humanos.

Tu derecho termina donde empieza el mío.



NO a la violencia de género, en ambos y en todos los sentidos.




martes, abril 5

Cumpleaños = el bajón



Una lista que explica: nada. Excepto todo lo que me gusta de los cumpleaños ajenos, pero nunca jamás del mío.


1) Cumplir años no tiene nada de divertido. Es un día menos de vida. Papá hace pastelería alemana ergo, nunca me gustaron las tortas hechas por alguien mas. Un poroto menos.
¿Guirnaldas? Ese papel crepe sinceramente me deprime y mas aún cuando están todos pintados como hippies o como trip de pepa.
¿Velas? No. Quiero decir, ¿soplarlas? ¿Qué? ¿Por qué alguien creería que eso cumple algún deseo? Solamente es un acto simbólico para enumerar tu cantidad de años de forma tierna y sutil, pero yo sé muy bien cuantas velas tengo encima y son 26. Y no me gusta. Apesta. 
La mesa dulce... ídem primer párrafo.
Los snacks, pulgar arriba. Te gordeas todo eso solamente para sentir culpa al día siguiente, pero estaba permitido porque hace equis cantidad de años que habitas el planeta tierra. Vaya mérito (?).

2) Los saludos. Qué se yo. Ese saludo de medio pelo, vos ahí la re quedas muerto de vergüenza y te abrazan, te besan como si se te hubiera muerto un familiar. Todo demasiado emotivo. Pero ese es el problema. Es demasiado emotivo para lo que significa. Yo quisiera de todo corazón, que ese afecto desmedido con el que te gomean el día de tu cumpleaños se demostrara a diario, no cuando una fecha te obliga. Eso es miserable y no es amor. Es como ponerse la escarapela solo en fechas patrias. 
Yo nunca me pongo escarapela, me parece un dato importante. Porque esos hechos no me demuestran nada. Como los saludos medio pelo de Facebook o Whatsapp. 
El afecto que podes olvidar en minutos, horas, días, semanas... no sirve porque no queda. Porque era del momento y durante el impulsivo saludo de cumpleaños se arriesgan muchas mentiras. 
Como la muerte, los cumpleaños dignifican a las personas. Sobre todo si hay una lujosa fiesta detrás. Todos quieren ir. 
Bueno, yo tampoco hago fiestas. Otro dato no menor. 

3) Los regalos. Sólo conozco dos/tres personas que siempre me regalaron exactamente eso que quería desde hace años. Y no va en lo material, costo, marca. Va mas bien en esos regalos que te dan y pensas: "esto es lo que siempre quise, desde chica. Pero nunca me había dado cuenta". Esos son los mejores regalos. Asumo que no a todos le llegan este tipo de obsequios. Pero tampoco todos tienen un novio o amigos como los míos. ESO, explica muchas mas cosas que solo esta. Como mi extrema felicidad, por ejemplo. Rayuela, la Tippa... esos regalazos que ni sabes por qué te los están dando. 

4) No me gusta envejecer. Es algo que año a año, se acentúa. Y no me vengan con el espíritu de juventud. Decile eso a los reumas y a las artrosis, a la demencia senil. No digamos pavadas. Tengo canas en el pelo, CANAS! Hasta hace poco seguía de largo y me iba a laburar, con una sonrisa. Olvidate, nunca mas. Y eso no se recupera. No me gusta envejecer.

5) Cada vez que la fecha se acerca, empieza el filtro de personas. Y da la casualidad de que los planetas se alinean para que la gente que mas o menos tenes cerca, la cague cerca de tu cumpleaños. Entonces fue. Porque soy rencorosa, la re admito. Pero fijate que esto me mantiene alejada de los problemas. Bah, de la gente con problemas. Ya no me como una, eso podemos destacar como positivo: a mas años, a mas viejo... mas autoridad tenes para mandar a la mierda a los que flashean y se desubican solo porque tuvieron un mal día. Indiferencia. Pero así bueno, terminas festejando con dos o tres personas. Íntimo y mejor. Mucho, mucho mejor.

6) Hace ochenta años que no te hablas, te saludan por el cumpleaños. Eso.

7) Cómo me la seca que me bendigan por mi cumpleaños en Facebook. Ya no curto esa onda, date cuenta que tu religión no me importa en lo mas mínimo. Menos tu concepto vacío y personificado de dios.

8) Yo quiero todo. Por eso nunca pido deseos cuando soplo las velas. Confieso que siempre que me dicen "dale, pedí un deseo", cierro los ojos, me hago la que pienso (como haciendo fuerza) pero la posta es que cuento hasta cinco, abro los ojos "ya esta, ya esta" (?) y soplo. No creo en eso. Y tampoco se me ocurre qué desear, porque... quiero todo. O nada. Así de extremista. 
Ni se te ocurra comprar una vela tipo bengala. Cromañón, ahí todos re asfixiados y hasta que se agota la chispa, todos se miran como giles. Momento incómodo totalmente evitable.  

9) Yo pasaría mi cumpleaños tirada en el sillón, escuchando Sedative de Babyshambles y tomando vino. Eso si fuera soltera. Pero como no lo estoy, pasaría todos mis cumpleaños de acá a morir, junto a Ezequiel y lejos de todos los demás. Él me enseñó que es un buen plan. Groso.

10) Estoy acostumbrada a disfrutar de los cumpleaños ajenos, pero no del mío. 



Hay que viajar mas con quien amas. Año tras año, cada vez sé menos cosas. Pero eso es una seguridad absoluta y ¡ah! Mira vos... un deseo. Un fuerte fuerte deseo.


Yo a mi misma:

You know I've tried so hard to keep myself from falling
Back into my bad old ways
And it chars my heart to always hear you calling
Calling for the good old days
Because there were no good old days
These are the good old days



lunes, enero 4

Surrender to the void



A través de las emociones, ingresan los demonios mas temidos. Aquellas puertas que están ligadas a los recuerdos mas sórdidos y escondidos, pero existen perturbando el presente de hoy y el presente de mañana, el de los años venideros.
Se termina el año y se terminan las bebidas en las copas, quedando escasos resabios de lo que se sirvió sobre el final de su antecesor. Las miro y en la superficie de los requechos de las bebidas alcohólicas o no, flotan partículas ya viejas. Pero permanecen allí y hacen tabla sobre la sustancia, planchándose e intentando mimetizarse con su colchón.
Los vestigios rara vez se pueden desechar así como si nada de un año para el otro. Porque el paso y la transición penden de un segundo en el que parece que todo se renueva mágicamente al ser tocado por una vara mágica celta proveniente de algún país europeo. Todos agitan sus esperanzas y espantan al pasado, usan pirotecnia en señal de festejos. Todos piensan que este paso desde las 23:59 a las 00:00 horas son realmente sesenta segundos mágicos que remueven el polvo y lo desaparecen.
En lo que a mi refiere, esta pirotecnia solo me hace pensar en aquellas bengalas de auxilio que enciende quien naufraga por accidente y sin desearlo, desesperado por una salvación.

¿Seremos un poco así?


La piel de mi cara se encendió en aquel momento. Además de los reflejos de las luces de los fuegos de artificio decorando el encapotado cielo, habían otras luces que me iluminaban. Entre mi entusiasmo al pensar en otras cosas que poco tienen que ver con los predecibles deseos de comienzo de año, también se proyectaba algo mas.
Después o antes - no podría precisar - bajando de la terraza e instalándome en el patio nuevamente, recreamos la tradición de comer doce pasas de uva. Entre cada pasa, se pide un deseo o al menos, se lo piensa. Como quienes me conocen podrán adivinar, yo he pedido o pensado un deseo cada dos o tres pasas y no por negarme al hecho de concretar una tradición, sino por puro olvido. Me declaro como una persona altamente distraída y si bien esto nunca generó problemas a lo largo de mis años como estudiante, muchas veces me he preguntado si no estoy incubando un síndrome de atención dispersa. Mi memoria también falla y bastante a menudo, mas de lo que quisiera. Si de repente me preguntaran alguna fecha sobre algo o alguien, al instante podría jurar que no lo se. Quizás son suerte, dándome unos minutos, reacciono y viene a mi cabeza la información. Es como buscarla dentro de carpetas, carpetas y carpetas. Como si cada dato que me proporcionan, lo escondiera bajo espesa y húmeda tierra. Todo excepto las letras de las canciones y muchos momentos que atesoro junto al amor de mi vida o la gente que quiero mucho (que no está de mas decir, que una mano sobra para contarlos).
Mi distracción es también bastante igual en proporción a mi atención exagerada a cosas que realmente no suelen importar. Como estas partículas por ejemplo, que flotaban allí, ignoradas por todos menos por mi. Los sabores y los olores. Sobre todo, el aroma característico de mi amado, inconfundible hasta en medio de un salón lleno de gente recargada de los mejores perfumes importados.

Siempre insisto en que lo que le falta a mi personalidad, son los disparadores. Muchas cosas las sé, las recuerdo, las contengo, las atesoro dentro de mi cabeza. Pero simplemente no logro encontrar el hilo conductor que me guíe hasta donde estas se encuentran.
¿Algo en lo que debería trabajar? No lo sé. Sostengo que trabajar demasiado sobre nuestras personalidades, nos termina cambiando la esencia. Y después de todo... ¿qué es normal y qué no lo es? Nadie lo sabe. Y pretendo que quien me analice sepa la diferencia entre tal y cual cosa. Hasta ahora, esto sigue siendo un túnel sin salida. Un túnel cálido y armónico sin salida, de esos de los que uno no quiere realmente salir. No hace falta preocuparse. No todo aquello que no tenga salida es necesariamente negativo.
Retomando, mi cabeza es... ¿irregular?. Eso nos gusta creer. Pero vamos a dejarlo en que no le doy buen uso (me hago total cargo de esta auto-acusación) y con eso me basta como para proseguir e hincarle los colmillos a la cuestión principal. Quienes no manejamos bien nuestra mente, podemos manejar mejor - o percibir mejor - nuestros sentimientos.
Voy a seguir sosteniendo mis argumentos. Los demonios se escabullen por medio de los sentimientos. Ah! Pero pobres de aquellos que descuiden su mente. Porque las mentes vagas son los talleres de los demonios.


Entonces, hoy estando a día 3 de enero, seguí con la primer temporada de American Horror Story (a la cual llegué de pura casualidad, como esas cosas que te llaman sin explicación alguna) y pude identificarme de forma no positiva con un personaje al que encierran por diagnosticarle ¿locura?. Sin mencionar que dicho personaje atravesó numerosos episodios de infidelidad perpetuados por su esposo (que es quien decide internarla). Y tuve que ponerme emocional, abriendo las puertas para que cualquiera pueda entrar. Regresé a unos años atrás. Me vi en esa horrible casa de San Cristobal, tirando mi cartera rota sobre la cama con cierta violencia sin mas que pensar que en dormir o intentar descansar (cosa que me costaba bastante en ese entonces). Pero tonta de mi, que había decidido comprar sushi para sorprender a mi ex pareja con una linda cena. Fue él quien me sorprendió a mi, cuando encontré las charlas con su otra chica. Mas que hacer demasiado hincapié en esto, quisiera mas bien pensar y reconstruir toda la escena. Desde haber leído los mensajes hasta subir a la cocina a preparar cuidadosamente los rolls de sushi, cortarlos y ordenarlos por color. Poner la mesa en la habitación, como si nada hubiera pasado, esperar por él. Sentada y paciente, pacífica. Sin sobresalto alguno, como si un día normal hubiera transcurrido.
No, en realidad no. Mi calma era sobrenatural. Ahora que lo pienso, mi silencio y mi inconsciencia estaban mas allá de lo cotidianas que podrían llegar a ser. Pero tengo un blanco desde que se sentó a cenar conmigo, le conté lo que vi y le dije que me sentía fea. Mucho blanco, no recuerdo casi sus respuestas o sus negaciones. Recuerdo mirar alrededor y buscar lo mas filoso que encontré para hundirmelo y con suerte, no despertar al día siguiente en tan espantosa vida, sintiéndome fea de nuevo. Y yo creía realmente que este estado de vacío al que estaba rendida, no iba a pasar. Que los recuerdos golpearían vez tras vez a mi puerta, reclamando su lugar en mi mente, perturbando mi cabeza como si fuese su obligación. Como si estar loca fuese incluso mi culpa, como todo lo que me pasó. Y así es como ninguno de nosotros al atravesar tremendo stress, puede pensar en un futuro mejor. Uno realmente llega a creerse que merece lo que recibe, sin comprender que las cargas emocionales son solo puertas que uno puede cerrar cuantas veces quiera o volverlas a abrir, sin la obligación de resultar heridos una vez mas. Lo tomo como una manera de perdonar. A nosotros mismos y a nuestro alrededor.

Retomando año nuevo, mientras estas partículas seguían flotando allí en las copas que parecían teñidas por el color de cada bebida, algo iluminó la piel de mi cara.
Me di cuenta de que las promesas o esperanzas están ahí cada día. Porque no es fácil lidiar con los demonios del otro, con las historias, con el bagaje y el pasado.
Que una persona se abra realmente a otra, conlleva mas que solo sentarse a escuchar un cuento. Cuando las puertas de la emoción se abren, los demonios así como entran también salen buscando otro portal nuevo y fresco que por naif no los identifica. Y tener a quien mirar a los ojos en esos momentos, buscar su compasión y encontrarla, sentirla en un abrazo o un beso mientras las lágrimas caen es el mejor regalo que cualquier humano podría pedir.
El amor abarca otras cuestiones para mi, que soy una persona distraída y algo torpe. El amor abarca además de tiempo, compañía, risas y sexo (casi todas en las mismas proporciones) batallas. Duras batallas contra los demonios que cada uno trae consigo.
Coincidir en música, política, religión, humor y gusto por la comida es importante. Hasta cierto punto. También empiezo a pensar que si al mirar a tu amado a los ojos, no podes encontrar esa compasión que solo aquel que te entiende y te cuida te brinda, entonces que no haya nada.
Lo oscuro forma parte de la vida, porque existe la luz a su vez. Y si el amor es algo tierno, dulce y romántico, también es un escudo para las guerras del pasado que nos vienen a matar.
Si tu amado no lucha tu batalla por vos, mientras estas tirado y herido, mejor huir.

Y lo que sé, lo que iluminó mi rostro en esa noche fue empezar al lado de mi compañero, mejor amigo y amor, quien me cuida hasta en los crepúsculos mas fríos y turbios, quien me abraza para sentir y balancear un poco mi dolor. Quien seca mis lágrimas y las convierte en risa. Quien me comparte sus luchas y me deja colaborar. Quien me toma en sus brazos y abriga mi alma, que a veces por mas feliz que esté, es débil y tiene memoria. Quien ama a mi distraída y olvidadiza cabeza.

Entiendo entonces por qué las partículas no se han ido y se siguen acumulando dentro de las copas y vasos. Asisten a nuestro festejo y persisten para mostrarme a mi, la mas común de las mortales que las mira y las mira, hay cosas que sí son eternas.



It is not dying
It is not dying.









lunes, julio 27

Werewolf



"(...) El desarrollo fisiológico en el ser humano se complementa con la crianza familiar que posibilita el crecimiento integral ante la desventaja biológica con respecto a otras especies animales que no necesitan de cuidados extra para lograr sobrevivir por sí mismos durante los primeros momentos de vida, y por el contrario necesitan años de cuidados por parte de los padres, lo que establece de manera importante la prolongación del vínculo de apego que las madres humanas tienen sobre sus hijos."


Detrás de todos tus argumentos entre perversos y retorcidos, detrás de tus gritos y lágrimas impulsadas por tu dios. Detrás de tus empujones y de tus abrazos enmarañados con mentiras que supiste esconder al mundo. Detrás de tus supuestas intenciones de querer lo mejor para mi, de los peores momentos de tu infancia, detrás de tu séquito de imbéciles. Detrás de la familia que te maltrató a mas no poder y de la violencia que supiste absorber para verterla como maldición sobre mi cabeza. Detrás de tus palabras de odio, de la no tolerancia al diferente, del discurso hipócrita que te enseñaron en el seminario bíblico y de las ansias por pertenecer a quienes profesan el amor pero no lo practican en sus casas (porque nadie lo puede ver). Detrás de tus escándalos innecesarios, de tus malos humores, de tu envidia hacia mis éxitos, de tu desidia hacia mis intereses y de tu quemo de cabeza a quienes te rodean. Detrás de todo eso que te compone, nazco yo.

Aparezco por error cosa que aún hoy por mas inmaduro que parezca, no puedo superar. No acepto haber sido un no-plan. No acepto que me trates como tal. No acepto pensar en que quizás tampoco vengo de donde creo.
No acepto tus palabras hacia mi. Ni como consejos, ni como golpes a mi consciencia poco cristiana, ni como críticas destructivas a la persona que tanto me costó construir. Tampoco las acepto como sonido. Como quien acepta que no tiene ninguna discapacidad y no oye, no escucha por puro placer así yo me distraigo entre la gente.
La falta de atención que supe tener desde hace años no tiene que ver con la personalidad sino, con la capacidad que desarrollé para que tus frases espantosas y dañinas estén fuera del alcance de mi entendimiento. Aprendí a mirar a través tuyo mientras hablas y a creer que en algún momento de mi vida, esta agonía de convivir con vos va a terminar. Casi vislumbro una vida mejor al verte como película muda, haciendo uso y abuso de tus gestos faciales. Despotricando contra mi, como si fuese lo peor que te pasó en la vida (siendo esto no una conjetura mía sino lo que escuché años atrás).
Entonces te ignoro y me veo a lo lejos, llena de sol y energía. Siendo todo lo que no sos. Siendo feliz.

Mis sonrisas lejos de contagiarte, te hacen mas débil y espesa, por lo que tu ira hacia mi se pone mas sólida. Pero ya no podes atacarme porque los años te llegaron, así como a mi. Es difícil aceptar para vos que la sabiduría nos llega a todos y que tus coartadas me son absurdas. También te es difícil aceptar que pude despegarme de tu proyecto triste de vida, que mi dios no es el tuyo y que mi idea de diversión es mucho mas divertida que la tuya.

Cómo te cuesta...

Te cuesta aceptar que me ría de tus programas de televisión, de tus modelos a seguir, de tus motores. Te cuesta aceptar que mi idea de familia sea distinta, que mis metas sean tangibles, que mis expectativas sean mas altas de lo que me ofreciste y que nada de eso te incluya.
Te cuesta aceptar que aunque la mama de tu mama se lo haya hecho y tu mama te lo haya hecho a vos, vos no vas a poder hacérmelo a mi. Porque mientras te miro, me das pena y ya no mas dolor. Porque según el día en el que despierte, ya todo va pasando. Porque dar a luz es algo que veo que cualquier mujer puede, pero dar amor se trata de utilizar otras herramientas. Herramientas que jamas conociste ni te dieron. Herramientas de las que me supe hacer a lo largo de mi corta vida.

¿Por qué? Porque quiero. Porque no quiero ser como vos.

No quiero tus miedos ni tus frustraciones. No quiero sentirme la culpable de tus miseras, simplemente no lo soy. No quiero someterme a tus deseos ni a tus reglas.

¿Por qué? Porque no quiero. Porque quiero ser yo.

No te voy a odiar ni a matar. No te voy a hacer la vida imposible. No voy a gastar palabras ni tiempo en vos. No voy a sembrar en tierra no fértil. No voy a aclarar, decir, advertir o enseñar.

Dirán que es horrible, que es frío, que es cruel. Que la familia esta primero o que no se puede negar la sangre. Que soy egoísta o individualista. Dirán lo que deban decir, pero mi salud mental esta primero. Entonces, comprendo que al despegarme del estereotipo social en el que la familia es lo primordial y aceptándome como ser individual, solitario y total, ya no quedo a merced de tus problemas.


I don't mean to close the door
But for the record my heart is sore
You blew through me like bullet holes
Left stains on my sheets and stains on my soul
You left me broke down begging for change

I has dreams that brings me sadness
Rain much deeper than a river
Sorrow flow through me
Tiny waves of shivers
Corny movies make me reminisce
They break me down easy on this generic love ship


I'm a shake you off though
Get up on that horse and
Ride into the sunset
Look back with no remorse.

    

sábado, abril 18

This time



Como por arte de magia, durante este tiempo tuve la oportunidad de retomar contacto con gente del pasado a la que le dí mucho de mi vida. Se dio como un efecto dominó y las fichas comenzaron a caer de forma indómita, una tras otra. Todas hacia el mismo lugar, con la misma exacta inclinación hasta que la última pieza golpeó mi cabeza y me tiró como si fuese una pieza mas. Entonces me di cuenta de que de nuevo, al mirar hacia atrás mientras caía, no había nadie ahí para atraparme antes de tocar el piso.
Después de tantas experiencias, no puedo evitar ser una alcancía de recuerdos. No tanto de momentos o de expresiones, sino de emociones. Mientras exista el tiempo, voy a seguir atravesando situaciones que me pongan en blanco, completamente nula. Al mirar al vacío en la oscuridad, sintiendo como las lágrimas me salen de los ojos siendo mas que incapaz de contenerlas, puedo sentir la memoria adueñándose de mi. Porque sentirme así, me recuerda a la última vez que me sentí así. Y esa otra vez, a otra anterior. Es inevitable el dominó.

Es inevitable caer. No importa donde estés o con quien.

Si mi felicidad no proviene de otros, tampoco mis angustias. Todo esto proviene de la memoria. De sentirme reviviendo exactamente instantes que probablemente hubiese preferido reprimir. Es difícil cargar con tantos parches. Si pudiera ser mas austera...

Recopilando datos de entre todas estas personas y lo que me cuentan, encuentro gratitud. Me cuentan como mejoraron después de tenerme, como pudieron ver mucho de lo que yo decía. Incluso, se lamentan por la parte que me tocó. Por un lado me da felicidad haber convertido cosas en otras y que siempre haya sido positivo. Por el otro, me lleva un poco a replantearme como es que funciona todo.
Es que a través de los años, me convertí en lo suficientemente capaz de afirmar que no sirve entregar todo. Que dar todo se puede, pero es necesario guardar algo para uno mismo. Cuando falta, no hay resto de donde sacar para no caer.
También sé que para que funcione algo entre dos, se debieran tener las mismas metas o intensiones. Las incongruencias y los atajos, las bifurcadas y los escapes no hacen mas que separarnos, denotando que crecemos con distintas perspectivas. Las diferencias son mas intolerables y los abismos mas profundos y oscuros.
Estoy en este instante con la memoria encendida, recordando cada frase intempestiva que salió de tu boca. Casi puedo volver el tiempo atrás si cierro los ojos y escucho el tono con el que tus palabras como lanzas, me atraviesan sin piedad. Como si fuera un blanco, un objeto que debieras destruir. Y lo logras, sumiéndome en una oscuridad mas oscura que la que nos envuelve mientras abrazas mi cuerpo. Sin saberlo, no podes alcanzar ni por asomo a mi alma, que corrió lejos tuyo para que durante este tiempo no puedas encontrarla.

Queda el resabio presente y estridente como esa noche, en la que paré de llorar por haber perdido casi al simultáneo la fe en vos y en nosotros. Todo se apagó y la memoria se hizo presente nuevamente cuando mientras me mirabas, me explicabas tu esquema de bienestar. Tuve que detenerte para hacerte notar que ya no pongo expectativas en esto y que vamos a hacerlo a tu modo por ahora.
Desganada, siento otra vez la memoria golpeando a mi puerta. Ya me sentí así antes. Ya tuve que bajar los escalones y descender. Paliar los miedos con migajas. Verme no funcionar, no estar a la altura de desprenderme de mi egoísmo.
Pero también todo esto, resultó en nada. Jamas esta estrategia trajo deleites, solo me dejó las manos percudidas y la piel cortada de tanto trabajar en vano, para hoy recibir las gracias y saber que "no deberían haberme dejado partir".

Quizás esta vez no voy a dejar que me mate. Quizás esta vez tengas que ver antes de dejarte que no deberías nunca dejarme partir.

No se trata de lo que me lleve, se trata de lo que doy. Decido que... esta vez no.



Up to the surface came a feeling
Left me useless
Left me reeling

I won't let it kill me
This time



sábado, abril 4

Remembranzas



Además del no-tiempo y los viajes a lo largo de los días en los que siento hasta en el aire del ambiente ese aroma particular de felicidad y fortuna, existen instantes que son infinitos. Instantes que van a existir hasta que los relojes se derritan, hasta donde la memoria persista. Hasta que mi alma decida apagarse.
Estos instantes tan pequeños y poderosos me envuelven en la tarde mientras pienso en él, acurrucada en la cama donde lo tuve todos estos días. Instantes que me llenan la mente de electricidad y me traspasan. Cuando puedo ver todo en cámara lenta y rodeado de magia, abrazada a él. Observando por encima de su hombro al mundo exterior que parece transcurrir con una vehemencia injustificada y no puede detenerse a ver que aún prevalece algo llamado romance. Entonces me pregunto si es posible ver todo de una vez. Siento que es lo que me esta sucediendo.

"(...) pero es difícil estar enojado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento que la estoy viendo toda al mismo tiempo y es mucho; tanto que mi corazón se llena como un globo que va a explotar. Luego me acuerdo de relajarme, parar de tratar de aferrarme a ella. Así fluye a través de mí, como lluvia. Y no puedo sentir mas que gratitud por cada instante de mi estúpida y pequeña vida"

También leí que las películas suelen estar llenas de porquería. Después me dí cuenta de que muchas de las utopías que vemos representadas en las películas y en las historias de amor que pretenden contarnos, están al alcance de nuestra mano. No existe ficción y realidad, no al menos para mi.
No hay dos mundos y menos uno inalcanzable por el otro, a la misma exacta distancia. Solo existe lo que creamos y con quien.
Desde hace unos meses, estoy aprendiendo a no querer aferrarme a tanta belleza sino solo dejarla ser y que me acaricie desde donde siento que soy, hasta donde pueda llegar a ser sin siquiera imaginarlo.
Porque es difícil ponerlo en palabras... es mas una explosión de emociones que chocan entre sí, formando universos llenos de tiempo y espacio para alcanzar lo que sea. La sensación de que todo es posible, no es solo la línea de un guión. Esto tan nuevo, descomunal y desmedido tuvo que haber sido sentido antes por alguien mas. Alguien que pudo plasmarlo para que los espectadores o lectores, se sientan identificados igual que yo. Por una historia que no somos capaces de contar por lo indescriptible y fantástica.

Que todo sea maravilloso y extraño, depende de nosotros. Depende de encontrar a quien sorprendentemente tiene la misma visión y percepción sobre las cosas. Depende del sentido de la oportunidad para volcarse de lleno en situaciones donde todo parece perfecto. Parece o lo es...

Y al mirar hacia atrás, a pesar de querer sostener esos instantes para siempre como si estuviesen transcurriendo en ese preciso momento, prefiero verme a mi misma como dentro de una película. Con la hermosa y fatal fotografía, viéndome disfrutar y ser feliz o llorar por sentirme viva.
En un colectivo, viendo como amanece y que cada tono del cielo se me clave en la retina para aprender un color nuevo. Mirándolo a los ojos por minutos, intentando memorizar el patrón de su iris azul sin tener éxito y volverlo a mirar. Fijo, abriendo las ventanas de mi ser, contando a través de mi expresión cómo es posible sentir tanta admiración por otra persona. Como si hubiera un público al que tuviera que convencer con mi actuación, que se sientan identificados con mi manera de sentir amor.
En el supermercado, caminando entre el frío de las heladeras y sentirlo helándome las piernas. Imaginando que cuando hablamos unos minutos atrás, fue la última vez que lo vi y no lo volvería a ver. Y lo busco desesperada creyendo que desapareció. Pero lo veo a lo lejos y un alivio me corre por la espalda. Entonces me apuro para abrazarlo y besarlo entre la multitud que no comprende tanta ansiedad.
Sentándome en el suelo, usando el cubre como alfombra y abrazarlo, llorando. Contarle que de nuevo siento demasiada belleza dentro mio y simplemente tengo que dejarla salir.
Poner la canción adecuada que se cruzó por mi sueño, recordándola al despertar. Regular las luces. La ropa perfecta. Los cruces de miradas con suspenso, los movimientos transcurriendo durante la ralentización del tiempo. Las manos en el lugar que deben estar, subiendo y bajando como una coreografía de diseño. Somos arquitectos de los sentimientos, ideando como debe ser cada recuerdo.

Hace unas semanas quise escribir sobre como atesorar los momentos que vivís y no queres dejar que se vayan nunca mas. Algo me detuvo. Entendí que para tener parámetros de atesoro, hay que saber magnificar y vivir. Hay que saber observar y valorar hasta lo mas insignificante.
No todos somos capaces de crear momentos para atesorar. No todos encontramos a quien dispare esa creatividad.


Será la fortuna o por causa del azar, que siento que podría llegar a explotar si de vez en cuando no le digo que lo amo. Siento dicha por eso. Y lo atesoro, junto con el aire que respiro. Porque ya no creo que hayan mas límites, siento libertad. Ya no hay nada banal. Tengo por todo el tiempo que quiera a quien necesito para crear. Y nuevamente, la remembranza me ataca llenándome hasta sentir que voy a explotar... pero me relajo. Me dejo ir hacia donde el viento me eleve en el torbellino de recuerdos.







domingo, marzo 15

Rubí



Lo invariable, lo que nos pasa.


Te mato desde el momento en el que mido a ojo la distancia que nos separa. Desde antes también, en la cama, en las noches esas en las que la temperatura del ambiente escala el termómetro como caballo de batalla, como mis manos buscando rastros tuyos que pudieron haber quedado. Y busco, busco despiadadamente hasta encontrar la lanza que me atraviesa desde el torso a la cabeza.
Esa extensión increíble del reloj en la que al dirigirme a vos en línea recta, levantas en un parpadeo tu mirada y me la clavas sin piedad. Quisiera morirme en tus brazos, transpirando y deseando que agonizar no fuese solo un estado temporal. Sentir como se va el alma, verla planear entre el vapor y las luces maravillosas de neón.

Subo, prendo la luz, cierro la puerta del diminuto cuarto y me miro al espejo. Practico miradas y me maquillo. Me paso lentamente el rouge por los labios sabiendo que me estas esperando y la excitación se va adueñando de mi cuerpo, despacio aunque con fuerza. Desde ahí, todo se parece a vos. Cada lápiz que paso por mi cara, dibujando y trazando. Realzando todo lo que esperas ver, escondiendo todo lo que te quiero mostrar.

Me perfumo y salgo, dejando una estela de genésica primavera.
Saliendo, te veo ya no de tan lejos.
Ya no te fantaseo.
Ya sos, en efecto.

Entreveo tu sonrisa maligna proveniente del mas profundo de los avernos, sugiriendo que no falta demasiado tiempo para que destruyas todo lo que establecí hacía unos minutos frente al espejo.
Sin aún besarme vas tanteando el terreno sofocando de a poco mis anhelos y te encierro lejos del universo, clamando desde mis adentros que vuelvas atravesando con furia la atmósfera de este húmedo verano.
Pero lejos de todas estas utopías, caminamos entre las cortadas de Microcentro sorteando a los aires acondicionados y su goteo. Riendo de nuestro inocente coqueteo, que nada tiene que ver con lo que sucede mas tarde en concreto, me vas predisponiendo a enloquecer al poner tu mano izquierda en mi nuca mojada.
Si de repente me detengo, si me pongo contra las paredes o las persianas de los negocios es porque mis funciones básicas de supervivencia se ven vulneradas ante tu atrevimiento. Poco queda de mi cordura a estas alturas, cuando aprovechas las rejas y los sonidos de las máquinas de reciclado de pavimento para manipularme. Porque queres solo para vos los gritos que emergen de mi garganta, desesperados. Imperceptibles para quienes andan por ahí, caminando y pensando en que el mundo esta terminado.
Lo entiendo y accedo. A lo lejos, personas mirando. Probablemente preguntándose si es cierto lo que esta sucediendo o si es eso.
Sonrío con un resabio de arrogancia por ser tuya, por la impertinencia y por lo afortunados. Nos abren las puertas de los bares y entramos triunfantes pero individualistas, fieles a nuestro estilo. Yo dejando al vuelo mi vestido, vos detrás mio seguro con el mentón en alto y tu seguridad bien evidente. Perpetuamente intentando seducir a los demás a pesar de tenernos.
Sin dejar demasiados espacios a merced del silencio, hablamos incoherencias y reímos como si fuese siempre una primera cita con un desconocido a deshoras del resto.
En varias ocasiones ocurre que mi enojo fingido te obliga a levantarte de tu asiento, buscarme y besarme mientras me niego a hacerlo. Pasa que sos tan hermoso que caigo y te dejo hablarme al oído, buscando mi punto débil, preocupándote en vano. Es entonces cuando siento que te amo pero me tapo la boca para no soltarlo y lo repito en voz muy baja en la vasta conciencia de lo que llaman alma.
Apurando el paso pero con mucha calma, caminamos hacia la muerte con una alegría distintiva. Te miro conteniendo las ganas de agarrarte de la mano. Tomo el valor y lo hago dándome cuenta al instante de que las frecuencias son invariables. Descarto estas ganas por inútiles y te suelto, ya que la suspicacia de la noche nos acercará de forma mas sencilla, sin tener que sentir que debiera contenerlo en primer lugar.


Lo variable, el lugar.


Entramos a la habitación, desparramando las mochilas, los morrales, los abrigos y los zapatos por todo el lugar. Sacas una pequeña caja de herramientas, que revolviendo casi sin mirar se mueve y se desliza sobre el vidrio sin caer. Elegís con cual arma matar esta vez.
Yo no pierdo el tiempo y me dejo ir, reposando sobre el cubrecama que siento texturado. Miro los espejos que reflejan la intensidad de luz perfecta, creando el color que percibimos al iniciar el culto al dios de la permanencia.
Culto que transcurre con esta magnífica sucesión: humedad y ebullición, fricción entre la tela y dios. Resurrección. Vos y yo.
Puesto que te miro iniciando el juego te inclinas ante mi, descubriendo la solemnidad de mi deseo y buscando como nunca antes nadie hizo, perpetras el mas excelso homicidio. Una y otra vez salpicás nuestros brazos con sangre tibia, insípida. Me traspasas como a un fantasma, provocando una modificación reversible en las fibras.
El mundo gira, enfriando el hemisferio norte. También giro yo por impulso y por locura, por predisposición de la naturaleza, por no aguantar tu provocación. Dejando secar las fibras, me dispongo a transformar lo que siempre te hicieron en una completa admiración sin precedentes que escape a tu entendimiento. Dejándote cada vez mas exhausto al correr de los minutos, se abre una nueva sensación en la que morir ya no significa nada. La efervescencia sube por tu cuerpo, por el mio baja. La colisión es irrevocable.


Descalza bajo las escaleras viendo mi reflejo en el barniz. Llego hasta la ventana y distingo el tiempo del no-tiempo. Me refugio del mundo en esta habitación pero siento frío al verlo moverse sin piedad.
Aún así, podría envejecer sin tener que partir. Vuelvo a acostarme hasta que suene el reloj. Me rodeas con tus brazos y cierro los ojos que arden de dolor.

Suena el reloj, la noche terminó.
Comienza la mañana, volteo y estas vos.
La gloria existe, pienso.
Salimos al tiempo.

Dejarnos ir, dolor.
Partir, felices los dos.
Es la ambigüedad del amor.
Extrañar también es parte de la atracción.


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Imposible olvidar tu talismán
Irresistible remar contra tu atracción
A tu lado retrocede el tiempo
Cualquier día es el mejor momento
Increíble tentación es el amor

Tu aliento carmesí
Tu flor de lis junto a mi boca
Fumar de tu rubí
Quererte así
Beberte a gotas

Ebria de tantas maravillas
florece fuera de estación...


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